Satán come hierba.

“Dentro de mil años ya no habrá tíos ni tías, sólo gilipollas”. Así de tajante se muestra el personaje Renton del excelso libro “Trainspotting” y su gran adaptación cinematográfica. La misantrópica cita no tiene más revelación que el hecho de encender la tele o salir a la calle y echar una mirada alrededor y ver que el mundo está atestado de gente extraña, bizarra, eso que los modernos ahora llaman frikis. Da igual que sea en la música, en la política o en el ámbito más insospechado. En el futuro sólo habrá frikis, y el futuro ya es hoy. Buen ejemplo de ello es el Vegan Black Metal Chef, un tal Brian Manowitz que ha unido sus dos grandes pasiones: el black metal y la cocina vegetariana. Tal cual. El amigo nombra los ingredientes, los pasos de preparación de las deliciosas recetas y los consejos culinarios cantando como si de una canción de blasfemo black metal se tratara. Con toda la parafernalia satánica habida y por haber, léase: un altar con forma de pentáculo donde cortar los ingredientes, copas medievales para regar los alimentos o una daga con motivos arcanos que ríase usted del cuchillo Arcos de Arguiñano. Esta original muestra  de cocina ha hecho tanto eco en la red que el mismísimo Washington Post ha entrevistado al muchacho en cuestión. Como dijo Ferrán Adriá, la cocina es el nuevo rock & roll.

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