Joyas de la familia I: el primo Mario.

Vergüenza ajena. O desde dónde acaba la compasión y dónde comienza el cachondeo más irreverente hacia los deslices más estúpidos e irrisorios de un individuo. Todos hemos sido testigos en numerosas ocasiones de algún  acto de dicha índole: ese comentario inoportuno en el momento más inadecuado, esa bragueta abierta en el ascensor, ese tampón asomando por el biquini… hechos que incluso al recordarlos tiempo después nos hacen cerrar los ojos para quitarnos la imagen de nuestra mente y exclamar un sonoro aarrrrrgggghhh. El aquí firmante recuerda con especial rubor la monumental pillada de un profesor a un alumno sacando chuletas en un exámen, algo normal, compresible y anedótico si no fuera porque el alumno era un señor sesentón bastante mayor que el docente. Cosas de la UNED.

Como ya todos sabemos, el hecho de ser un personaje público, sobredimensiona considerablemente las cosas, cualquier cosa. Y , ay, amigos, show business  y vergüenza ajena van cogiditos de las manos como corrupción y política. Uno de los apartados donde mejor recala el estupor ante tontunas varias de un individuo público es, sin duda alguna, en el deporte. Reflejo ancestral de superación física contra el adversario y contra uno mismo, es terreno abonado al binomio potencia física-poco cerebro que aumenta exponencialmente  cuanto mayor es la magnitud del deporte en cuestión. Ahí es donde nos topamos con especímenes como Mario Balotelli. Fiel ejemplo de lo anterior, que recoge el testigo de otros outsiders del balompié como Gascoigne o Maradona.

El amigo Mario lo tiene todo para ser leyenda: gran capacidad técnica, velocidad, poderío físico y, para el tema que nos ocupa, una abracadabrante capacidad para hilar cagada tras cagada cual Quijote moderno. ¿Cambiarse de look constantemente? ¿Vestirse en pla maniquí? Puagh, eso es basura de metrosexuales indolentes. Un auténtico bad boy hace cosas auténticas, pardiez. Ahí van unas cuantas para uso y disfrute:

– En su Italia de adopción (es originario de Ghana) ya empezó su afición de buscapleitos con tanganas en el campo, discusiones en vestuarios, lanzamiento de tomates a un entrenador o visitar una barriada en Nápoles y fotografiarse con dos conocidos mafiosos locales. Él se defendió sacando su lado cinéfilo diciendo que le entusiasmó la película “Gomorra” y quería notar el ambiente.

– Siendo jugador del Inter de Milán era un asiduo al graderío del AC Milan donde actuaba como un forofo más llegando a ponerse una elástica del eterno rival con su nombre. La cosa que no sentó, obviamente, nada bien en su equipo y al pobrecito le silbaban sus propios seguidores al saltar al campo. Reacción de Mario: ¿pedir perdón? ¿purgar sus errores con golazos? No, él es un macho Alfa y como tal no se rebaja. Peineta a su afición y un fuck you. José Mourinho, entonces entrenador suyo, decidió que no jugase más, a lo que nuestro díscolo favorito respondió cantando el himno del Milan en su cara y haciendo grandes aspavientos. Meses después fue traspasado al Manchester City Inglaterra y ahí, chatos, se destapó definitivamente la bestia.

– Parece ser que la pérfida Albión ha ido sacando poco a poco todo lo que el ínclito puede ofrecer al mundo: peleas con compañeros, grandes borracheras o agresiones a rivales.

Pero si dejar a su novia vía sms en televisión en directo, divertirse lanzando dardos a los juveniles de tu club o irte a un club de streaptease la noche anterior a un partido al crucial derby con el Manchester United parece poco ya para las espectativas de nuestro impredecible sujeto, agarraos fuerte, colegas, que vienen curvas. Porque el artista de la chorrada suprema sorprendió la noche antes de un crucial derby contra el Manchester United incendiando su casa con fuegos artificiales. La cosa se ve que fue un talismán, puesto que el City ganó en un histórico 1- 6. ¿Cómo celebrar esa espectacular victoria? pensaría nuestro antihéroe. ¿Celebrar cena con compañeros? ¿Celebrar fiesta con amigos? ¿Putas y champán? No, Supermario está por encima de todo, así que cogió su coche y empezó a dar vueltas por Manchester parando en los semáforos para chocar las manos con los aficionados del City. ¿Reformaría su actitud con ese extraño gesto? ¡ No canteis victoria! Días después estampó su coche de 200.000 euros.

– En vísperas de Nochebuena, pagó la cuenta, superior a las 1,000 libras, de todos los comensales del restaurante donde estaba cenando y en Navidad, se rumorea que era el extraño Santa Claus negro que repartió dinero entre la muchedumbre. El macho Alfa es desprendido.

– En un partido de la selección italiana, salió a jugar con una camiseta antigua. El macho Alfa es despistado.

– Estando en el banquillo en el City, fue cazado con su iPad jugando al popular “Angry birds” y facebookeando. El macho Alfa es hilarante.

– En pretemporada intentó chulear de mala manera al rival en un gol cantandísimo y le salió esto:

El macho Alfa es gilipollas. Pero le queremos tal y como es: un renegado, un rockstar, un nuevo Mesías de la vergüenza ajena para disfrute de nuestros abotargados corazones. Si no existiera Mario Balotelli, NADIE sería capaz de inventarlo.

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